Cambios y adecuaciones en los adornos navideños

Para las próximas fechas decembrinas tendremos en casa un cambio radical en cuanto a los arreglos de navidad que adornarán nuestro hogar.

Desde que nacieron mis hijos y durante cerca de una década, la decoración que tuvimos estuvo muy orientada en cuidar de la integridad de los pequeños.

Hasta hace poco, las esferas que solían encontrarse en México eran de cristal. Estas bellas esferas son la especialidad de las manos artesanas de los pueblos de Chignahuapan, en el estado de Puebla, y Tlalpujahua, en el Estado de Michoacán. Y al ser de cristal no me atreví a colocarlas en el árbol por aquello de los accidentes.

esferas2

En lugar de esto, entre mi suegra y yo nos dedicamos a crear esferas de fieltro especiales para los niños.

Cada año cambiaba la decoración del árbol y los niños disfrutaban colocando sus esferas sin el peligro que esto pudiese tener.

Gracias a esta técnica me ahorré muchísimo dinero, limpieza y problemas ante las veces que cayeron al suelo.

Sin embargo, extraño mucho la brillantez y el colorido de aquellas esferas de cristal.

Hasta hace unos años comenzaron a llegar las esferas de plástico que también apoyan a un bonito adorno navideño, solo que las esferas de cristal siguen siendo mis favoritas.

Para estas fechas por fin podré sacar mi gran dotación de esferas que tenía guardadas cuando recién casada. Es increíble que, aun cuando ya tienen más de una década, siguen tan hermosas y no pierden vigencia.

Obviamente, me encuentro un tanto “preocupada” sobre la posible pérdida de alguna de ellas ante un accidente.

Sin embargo, haré de “tripas corazón” para disfrutarlas y tener así una muy buena razón para ir por una nueva dotación en fechas próximas.

arbol-reciclado

En el caso de los chicos, están muy ilusionados de poder hacer adornos utilizando el concepto del reciclaje.

En su escuela están en un taller que les ayuda a transformar la “basura” en otros objetos, por lo que el jardín será su centro de pruebas, ya que estarán colocando un árbol hecho de material reciclado justo a la entrada de la casa.

Esto me agrada porque los muchachos podrán explayarse en cuanto a creatividad, uso de materiales y herramientas.

Entre las cosas que estarán usando serán los diversos objetos que extrajeron de una cafetera que se descompuso, una vieja carcasa de computadora y varios engranajes que encontraron en el garaje de su abuelo.

Me han compartido sus ideas para crear esferas, un fabuloso muñeco de nieve y las luces del exterior con estos elementos donde se incorporara la naturaleza muerta, pedazos de telas decorativas y varios objetos que le darán vida a cada adorno.

Su emoción es contagiosa, por lo que hago lo propio con respecto a los adornos que estaré modificando para el interior de la casa disfrutando de la vieja usanza.

El método que cambia

Hace un tiempo, conocí a una mujer quien iba a unos diplomados en medicina cerca de mis oficinas y fue a partir de esa experiencia que me di cuenta que nunca hay que juzgar a un libro por su portada ni a una casa por su entrada, ya que lo que hay detrás de la cortina solo la cortina sabrá.

Todo sucedió en un frío día de otoño, cuando salí de mi oficina para ir a comprar un café, un día que sorpresivamente no fui a mi hora habitual por la bebida que tomo todos los días a la misma hora, algo que procuro nunca cambiar, ya que la rutina para mí es lo que la tradición para los pueblos, algo seguro que siempre pasa.

Al llegar a la cafetería, vi para mi desgracia, una fila enorme de personas, la más larga que he visto en todas las veces que he ido a aquella plaza, que probablemente supera las diez mil.

Al estar esperando ansiosamente en la fila, observando cómo todas las personas, sin excepción, estaban hundidas en sus aparatos electrónicos, vi que detrás de mí llegó una mujer muy atractiva vestida de doctora, algo que por supuesto me abrió los ojos como alguien abre un paraguas en medio de una repentina lluvia.

Pensé en hacerle plática inmediatamente y averiguar un poco sobre aquella misteriosa belleza que se encontraba a menos de 20 centímetros de mi posición original.

Sin embargo, eso iba en contra de mi estrategia de ataque para volver a ver a una chica, ya que generalmente hago una breve plática, por breve me refiero de dos a cinco minutos como máximo, después invento que me tengo que ir y le pido su teléfono para invitarla a salir y “terminar la plática”.

Este es un método que casi siempre funciona y me da la oportunidad de analizar relajadamente la personalidad de mi objetivo y saber qué puntos puedo presionar y cómo para que se me abra la puerta que quiero.

pareja

No obstante, en ese momento era imposible aplicar mi estrategia de atacar y huir, ya que la línea era muy larga, lo que me forzaría a hablar mucho con ella, algo que no me gusta hacer al principio, ya que si mi ataque falla, el proceso de compra de mi café sería uno muy incómodo, por lo que me esperé a comprar mi café y después me acerqué fugazmente, hice mi conversación breve e “interesante”, saqué su teléfono y escapé de ahí como un fantasma en la luz del día.

Debo aceptar que al principio pensé que esa sería una conquista relativamente difícil, después de la cual huiría hacia mi siguiente conquista en un territorio lejos del suyo, ya que eso era a lo que estaba acostumbrado a hacer y así era como yo operaba.

Sin embargo, la corriente del río nunca es la misma y todo método es susceptible al cambio; hoy en día estoy felizmente casado con esa mujer.

El toque final para tu espacio soñado

Desde que somos niños y empezamos a imaginar la vida adulta, vamos forjando toda clase de sueños. Los más imaginativos y emprendedores tejen sueños de altos vuelos, como explorar el espacio exterior, vivir arriesgadas aventuras, ser los próximos campeones mundiales de su deporte favorito o diseñar un invento que acabe con un grave problema del mundo.

También están los que se inspiran el figuras más cercanas, como los padres o algún familiar, y se ven siguiendo los pasos de esas importantes personas. Entre los sueños de infancia y adolescencia tampoco faltan los que se refieren a la conquista de una determinada etapa de la vida, como la graduación universitaria, el primer trabajo, la formación de una familia o el primer hogar propio.

Yo, por ejemplo, empecé a visualizar el departamento que tendría cuando me independizara, desde muy temprana edad. Mi mamá trabajó como secretaria en un edifico de la Colonia del Valle y durante las vacaciones de la escuela iba con ella a la oficina de vez en cuando. El edificio, que entonces alojaba los despachos de varias compañías, había sido de departamentos y todavía se podía distinguir la separación de las habitaciones. Me gustaba imaginar que al crecer viviría en un lugar así, con amplias habitaciones, grandes ventanales y pisos de madera. Visualizaba la sala, la recámara, la cocina y un lugar especial, con todas las paredes cubiertas de repisas con libros y un cómodo sillón para sentarme a leerlos.

Mi primer departamento no fue exactamente así. En realidad era un “estudio de un solo ambiente” o “tipo loft”; lo que quiere decir que se trataba de una sola habitación, con un pequeño baño y una angosta cocina, en la que sólo podría caber una persona que cuidara mucho la línea. Tenía unos pisos laminados, que ciertamente daban una buena impresión y una sola ventana con balcón. Lo que no me faltó nunca, ni en ése ni en los varios departamentos en los que viví, fueron los libros, por lo que consideré cumplida la parte más importante de mi sueño.

Ahora que estoy a punto de comprar mi propio departamento, quiero acercarme lo más posible a ese lugar que imaginé de niño. Uno de los aspectos en los que más me he detenido al hacer la planeación es el de los pisos. Es un detalle que a veces se pasa por alto, pero que tiene gran importancia, pues por los gastos y el tiempo que implica su instalación, son algo que no vamos a querer cambiar después de un par de años. Por tanto, antes de tomar la decisión, hemos de pensarlo muy bien.

pisos-laminados

Por ejemplo, los pisos de madera que tanto me agradan y que dan un toque de calidez y elegancia a cualquier lugar, tienen sus desventajas. La primera de ellas es el costo, pues si se trata de madera cien por ciento natural, los precios se van a las nubes. Otra desventaja de la madera es que requiere de cuidados especiales y constantes para mantener su apariencia. Se debe limpiar con productos especiales y casi en seco, pues absorbe la humedad. Además debe encerarse y pulirse con frecuencia, para protegerla contra rayones y suciedad.

Una cuestión más es que los ruidos repercuten más en un piso de madera, lo cual puede convertirse en una fuente de conflictos si se vive en un edificio de departamentos. No obstante, las soluciones son sencillas; se puede poner tapetes en las áreas más transitadas o bien usar cómodas zapatillas o pantuflas en casa (algo que además es muy relajante).

Los pisos laminados suelen verse como una alternativa económica a los pisos de madera, si es que no importa sacrificar un poco el buen gusto. Mas, como en todo, hay niveles de calidad y se pueden encontrar pisos laminados con un acabado tan fino que se aproxima mucho a la apariencia de los de auténtica madera. Los pisos laminados son más fáciles de limpiar y conservar. No son tan sensibles a la humedad ni se hinchan con el calor y si se tallan o se manchan, pueden limpiarse fácilmente.

Como verán, decidirse por un tipo piso es cosa seria, pero vale la pena investigar y comparar, para dar el toque final a tu espacio soñado.

Orígenes de una despedida

Este fin de semana fue un tanto fuera de lo común, pues en vez de quedarme en casa, poniéndome al corriente con los quehaceres, o de reunirme con algunos amigos, tuve que visitar algunas tiendas y negocios, a los que difícilmente habría ido alguna vez, de no ser por el compromiso en el que ahora me encuentro.

Primero, fui a un negocio que alquila sillas plegables para eventos; luego, a una tienda de artículos y accesorios para fiestas y por último, a una pastelería, especializada en repostería con diseños, digamos, pícaros. La razón de todo ello es que mi mejor amiga se casa en un par de semanas y me eligió como “dama de honor”.

despedida-soltera

Aunque me siento, valga la redundancia, honrada por su decisión, debo confesar que mi primer sentir cuando recibí la noticia fue el de ser arrastrada por una ola de estrés. La verdad es que no soy nada entusiasta de las fiestas; no me encanta asistir a ellas y menos aún organizarlas. Y bien se sabe que entre las principales responsabilidades de una dama de honor está el organizar la despedida de soltera, una fiesta que muchos consideran la más importante en la vida de una mujer, superada únicamente por el día de la boda.

No obstante, por los verdaderos amigos se hace todo, incluso superar lo que a uno le desagrada en ciertas circunstancias. Y la verdad es que por esta amistad, que he cultivado desde la infancia, bien vale la pena luchar contra ciertas aversiones y contribuir a que pase una experiencia inolvidable.

De entre todas las tradiciones que rodean a una boda, la despedida de soltera es una de las que me parecían menos significativas. Sí, entiendo que algunas personas quieran festejar el gran paso que están a punto de dar, que necesiten una noche de diversión para relajarse de las tensiones causadas por los preparativos de la boda y que deseen compartir ese momento con las amistades más cercanas. Lo que me había parecido un poco absurdo es que esa fiesta se convirtiera en otro gran evento en sí mismo y que terminara por generar tanto estrés como la ceremonia y el banquete de bodas.

Tampoco le veía mucho sentido a la idea en la que parece basarse la despedida de soltera; a saber, que el matrimonio es el inicio de una vida de responsabilidades y el adiós a las diversiones juveniles; como si los solteros adultos no tuviésemos compromisos y los casados dejaran de disfrutar la vida (si es así, ¿para qué se casan?).

Como no quería que mi escepticismo ante las tradiciones echara a perder estos momentos tan importantes para mi amiga, me puse a investigar el origen de esta tradición, para ver si existían razones que le dieran un poco de coherencia, más allá del humano gusto por el relajo. La investigación también me sirvió para desconectarme un poco de tanto preparativo y poner en suspenso esta nueva forma de estrés, que se ha sumado al cotidiano, causado por la locura de la ciudad del trabajo.

despedida-de-soltero

Encontré que, como sucede con la mayoría de las tradiciones, las despedidas de solteros tienen su origen en tiempos remotos y en situaciones de índole práctica. Una de las historias que explican la despedida de soltero, en este caso, la de los caballeros, se remonta a la Esparta medieval. Se cuenta que los hombres de aquella región acostumbraban organizar una gran noche de fiesta para el amigo que estaba a punto de casarse. El elemento principal de aquella fiesta eran las mujeres hermosas, que ofrecieran al novio toda clase de tentaciones, pues el objetivo de la costumbre era poner al hombre a prueba y asegurarse de que realmente estaba listo para ser fiel a una sola mujer.

La segunda historia también nos remonta al Medioevo y explica el origen de las despedidas femeninas. Se dice que una pareja de enamorados en una localidad alemana estaba decidida a casarse, pero el novio era un hombre pobre y el padre de la novia se opuso a la relación por tal motivo; incluso llegó al punto de amenazar a su hija, diciéndole que si se casaba contra su voluntad, la desconocería y no volvería a darle ningún tipo de apoyo. A la pareja no le importó este obstáculo y siguieron adelante con sus planes. Para ayudar a los enamorados, las amigas de la novia organizaron una fiesta, en la que entregaron obsequios que serían de utilidad al futuro matrimonio. Así les ayudaron a reunir lo necesario para empezar su nueva vida.

Hoy en día, las despedidas de soltero se han volcado por completo a la diversión, aunque conservan la idea de poner a prueba el temple de los novios y en muchos casos, la parte de los regalos. Lo que me quedó claro, y me animó a cumplir mis deberes de dama con una mejor actitud, es que detrás de la tradición están los fuertes lazos de la buena amistad.

Aquello que no debemos perder

El cocinar no es algo que sea para todos, aunque si lo debería de ser, ya que el hombre se ha tenido que alimentar por millones de años; sin embargo, muchos de nosotros nos hemos acostumbrado al confort que ofrece  el mundo moderno, donde solo hay que apretar un botón para que todo un plato esté listo para nuestro consumo, un negocio que se ha vuelto milmillonario, debido a su simpleza y su buen sabor aunque todos sepamos que no son más que un delicioso veneno, un veneno que debo aceptar adoro.

En este momento de mi vida estoy estudiando la maestría y trabajo en la ciudad de México, donde vivo con cuatro amigos míos quienes están en la misma situación, además de que estudiamos en la misma universidad.

Cuando uno tiene este estilo de vida es evidente que no pasamos ningún tiempo en un hogar donde alguien que nos estime pueda hacernos de comer o cenar, algo muy común en los hogares mexicanos, donde la hospitalidad y el cariño familiar se demuestran en gran medida a través de la cocina.

En México no existe un tipo de cocina en específico, sino que existen al menos 32, lo que significa que hay cuando menos un platillo por cada estado; esto es lo que conocemos como cocina mexicana, una de las mejores del mundo sino es que la mejor,  debido a su gran diversidad, sabor, originalidad  y su arte de utilizar elementos que nos rodean para crear platillos de primer grado y mundialmente venerados.

8267117_origEs por esta razón que como mexicanos tenemos el deber de mantener esta tradición presente en nuestras venas y transmitirla en la mesa de nuestros hogares permanentes o provisionales, para que de este modo no se pierdan nuestras tradiciones y se extiendan por un radio de 360 grados de donde podamos estar.

El fin de semana pasado, mis compañeros con los que vivo se fueron de viaje a San Luis Potosí, al que yo no pude ir debido a una entrega que tenía que hacer para una de las clases más difíciles de toda la maestría, por lo que solo los puede ir a dejar hasta los mostradores de vivaaerobus.

Generalmente, cuando todos estamos juntos en el departamento pedimos algo de comer, como pizza o algún tipo de hamburguesas que en verdad todos nosotros amamos y pedimos con mucha frecuencia.

Sin embargo, esta vez que estaría solo, decidí tratar de cocinar algo bueno para mí, sin pedir nada a ninguno de los restaurantes, muchos de los cuales se encuentran debajo de nuestro edificio.

No soy ningún maestro de la cocina, sin embargo aprendí una que otra cosa del oficio del chef cuando viví en París, donde muchas veces me encontré en la misma situación en la que ahora me encuentro.

Decidí hacerme una buena sopa de cebolla y un pollo a la mostaza, acompañado con un arroz salvaje y rajas de chile con queso filadelfia y una pizca de guacamole con sal limón y un poco de algas.

Debo decir que el platillo salió bastante bien y creo que debo hacer esto más seguido.