El leer

El día de ayer, al salir de la oficina fui a recoger un pedido de flejadoras para el trabajo. El problema era que el tráfico se encontraba al tope y me quedé encerrado en mi auto por mucho tiempo, algo que generalmente me hubiera causado nauseas del enfado; sin embargo, esta vez fue absolutamente distinto.

Esto es debido a que todos los lunes se transmite en la radio un  programa por la estación del IPN, llamado “Entre Libro y Café”, una cápsula que es transmitida todos los lunes de 6:00 PM a 7:00 PM, que habla sobre libros y donde se hace un análisis literario por el locutor Roberto Quiñones, quien es un amplio conocedor de temas literarios y de cómo analizar las obras.

El programa comienza siempre con un minuto de una pieza de música clásica, diseñado, me parece, para que la audiencia entre en concentración y se ponga en sintonía y humor de escuchar un buen análisis literario, una pieza que después de varias veces de escuchar el programa desencadena una pequeña ola de felicidad en sus seguidores.

Después de dicha pieza viene la presentación de la obra, de la cual se hablará en ese día y comienza la introducción al trabajo literario y al relato de fragmentos interesantes de toda la obra, lo que significa que el locutor debe leer un libro a la semana y extraer fragmentos relevantes e interesantes de la obra, algo que se aprecia mucho por parte de la audiencia.

Gracias a este programa de radio del Instituto Politécnico Nacional, muchísimas personas han descubierto una gran cantidad de obras literarias que de no escuchar el programa jamás habrían descubierto, debido a que la difusión de las obras literarias en nuestro país no es exactamente la mejor, en gran medida debido a que en México la mayoría de las personas no gustan de leer.

Es interesante saber por qué en algunos países se lee y en otros no, una respuesta que no es nada fácil de obtener y haremos lo posible en este escrito por acercarnos de alguna manera, aunque sea de modo superficial, a la respuesta.

Primero, me parece que debemos de entender que leer fue el instrumento de aprendizaje y de entretenimiento número uno hasta que llegó la televisión al mundo, un aparato que a diferencia de los libros dictamina exactamente el cómo de las cosas y no da margen a la utilización de nuestra propia imaginación o poder creativo.

Debido a esta razón, la televisión evita al ser humano de todo esfuerzo para llegar al resultado deseado, ya sea investigación o recreación, lo que hace de los seres humanos individuos perezosos.

Ahora bien, debemos saber que la mayoría de los individuos que ven la televisión lo hacen por motivo de recreación y no con motivo de expandir o enriquecer su cultura, mientras que los lectores buscan tanto el expandirse culturalmente como el encontrar recreación.

Entonces, ¿por qué en unos países se lee más que en otros?

La respuesta general se encuentra en el interés de su población en expandir sus horizontes y aumentar cultivar su cultura.

El día de ayer, al salir de la oficina fui a recoger un pedido de flejadoras para el trabajo. El problema era que el tráfico se encontraba al tope y me quedé encerrado en mi auto por mucho tiempo, algo que generalmente me hubiera causado nauseas del enfado; sin embargo, esta vez fue absolutamente distinto.

Esto es debido a que todos los lunes se transmite en la radio un  programa por la estación del IPN, llamado “Entre Libro y Café”, una cápsula que es transmitida todos los lunes de 6:00 PM a 7:00 PM, que habla sobre libros y donde se hace un análisis literario por el locutor Roberto Quiñones, quien es un amplio conocedor de temas literarios y de cómo analizar las obras.

El programa comienza siempre con un minuto de una pieza de música clásica, diseñado, me parece, para que la audiencia entre en concentración y se ponga en sintonía y humor de escuchar un buen análisis literario, una pieza que después de varias veces de escuchar el programa desencadena una pequeña ola de felicidad en sus seguidores.

Después de dicha pieza viene la presentación de la obra, de la cual se hablará en ese día y comienza la introducción al trabajo literario y al relato de fragmentos interesantes de toda la obra, lo que significa que el locutor debe leer un libro a la semana y extraer fragmentos relevantes e interesantes de la obra, algo que se aprecia mucho por parte de la audiencia.

Gracias a este programa de radio del Instituto Politécnico Nacional, muchísimas personas han descubierto una gran cantidad de obras literarias que de no escuchar el programa jamás habrían descubierto, debido a que la difusión de las obras literarias en nuestro país no es exactamente la mejor, en gran medida debido a que en México la mayoría de las personas no gustan de leer.

Es interesante saber por qué en algunos países se lee y en otros no, una respuesta que no es nada fácil de obtener y haremos lo posible en este escrito por acercarnos de alguna manera, aunque sea de modo superficial, a la respuesta.

Primero, me parece que debemos de entender que leer fue el instrumento de aprendizaje y de entretenimiento número uno hasta que llegó la televisión al mundo, un aparato que a diferencia de los libros dictamina exactamente el cómo de las cosas y no da margen a la utilización de nuestra propia imaginación o poder creativo.

Debido a esta razón, la televisión evita al ser humano de todo esfuerzo para llegar al resultado deseado, ya sea investigación o recreación, lo que hace de los seres humanos individuos perezosos.

Ahora bien, debemos saber que la mayoría de los individuos que ven la televisión lo hacen por motivo de recreación y no con motivo de expandir o enriquecer su cultura, mientras que los lectores buscan tanto el expandirse culturalmente como el encontrar recreación.

Entonces, ¿por qué en unos países se lee más que en otros?

La respuesta general se encuentra en el interés de su población en expandir sus horizontes y aumentar cultivar su cultura.