La curación del agua

El sábado acompañe a mi tío al hospital para hacerse una curación de heridas, ya que padece diabetes y esta condición que lo ha dejado muy vulnerable ante cualquier problema relacionado con la circulación y la cicatrización. Sin embargo, después de algunas sesiones, su herida sanó perfectamente, algo que le ha cambiado la vida a su familia, ya que mi tío ha cambiado mucho para bien desde la conclusión de dicho tratamiento.

Al estar sentado en la sala de espera de un consultorio bastante bonito, no pude dejar de observar una gran pecera que se encontraba en el lado derecho del consultorio, una pecera cuya agua azul rey albergaba un gran cardumen de peces japoneses de todos colores, quienes nadaban con gracia y serenidad por todos lados, dando una impresión extraña de estar volando  en alguna extraña dimensión.

La ilusión hipnótica daba muchas impresiones, en gran parte debido a que la pecera estaba iluminada por luces de diferentes colores, que combinaban perfectamente con el agua, como azules, verdes, morados y uno que otro rojo con negro, que causaban un sentido de sabor bastante asiático, como los jardines japoneses, donde todo es uno y todo resalta en conjunción absoluta y perfecta.

Todo el tiempo que mi tío estuvo en el proceso de curación estuve inmerso en las figuras fantasmales producidas por la gracia del agua y de su cadencia perfecta con sus peces, que parecían haber planeado un número teatral para mí y quienes parecían hacer una mímica de flores volando en el viento en un lugar ajeno al conocimiento humano, donde la mente solo tiene acceso cuando hace amistad con el silencio.

Al terminar la curación y al dejar ese magnético consultorio, recordé que es muy común que en los  consultorios de todo tipo de médicos, incluyendo muchos dentistas, haya algún tipo de pecera o de pintura de algún paisaje acuático, incluyendo el mismo mar.

Sin embargo, siempre había olvidado el hecho de las magnificas propiedades curativas que tiene el agua en todos los planos, aspectos curativos que muchas personas de alto entendimiento e incluso muchos científicos no pueden explicarse o tienen teorías propias muy difíciles de probar.

Si bien el agua en sí tiene muchas propiendas abstractas de carácter sanatorio, sus capacidades de esta naturaleza incrementan de manera importante o más bien radical cuando ésta es mezclada con sal, imitando así de modo minúsculo a la majestuosidad del mar.

Esto sí ha podido ser científicamente comprobado, tan es así que los doctores recomiendan ampliamente, si es que sufrimos una cortada en la playa, el rociar la zona afectada con agua salada, es decir, con agua de mar, ya que esto de sí o sí limpiará nuestra herida y matará a cualquier bacteria que pueda haber tomado refugio en nuestro interior.

En el plano energético, la combinación de agua, sal y vinagre blanco en un vaso puede verdaderamente hacer maravillas para hacer el aire más ligero y capturar lo indeseable.

El sábado acompañe a mi tío al hospital para hacerse una curación de heridas, ya que padece diabetes y esta condición que lo ha dejado muy vulnerable ante cualquier problema relacionado con la circulación y la cicatrización. Sin embargo, después de algunas sesiones, su herida sanó perfectamente, algo que le ha cambiado la vida a su familia, ya que mi tío ha cambiado mucho para bien desde la conclusión de dicho tratamiento.

Al estar sentado en la sala de espera de un consultorio bastante bonito, no pude dejar de observar una gran pecera que se encontraba en el lado derecho del consultorio, una pecera cuya agua azul rey albergaba un gran cardumen de peces japoneses de todos colores, quienes nadaban con gracia y serenidad por todos lados, dando una impresión extraña de estar volando  en alguna extraña dimensión.

La ilusión hipnótica daba muchas impresiones, en gran parte debido a que la pecera estaba iluminada por luces de diferentes colores, que combinaban perfectamente con el agua, como azules, verdes, morados y uno que otro rojo con negro, que causaban un sentido de sabor bastante asiático, como los jardines japoneses, donde todo es uno y todo resalta en conjunción absoluta y perfecta.

Todo el tiempo que mi tío estuvo en el proceso de curación estuve inmerso en las figuras fantasmales producidas por la gracia del agua y de su cadencia perfecta con sus peces, que parecían haber planeado un número teatral para mí y quienes parecían hacer una mímica de flores volando en el viento en un lugar ajeno al conocimiento humano, donde la mente solo tiene acceso cuando hace amistad con el silencio.

Al terminar la curación y al dejar ese magnético consultorio, recordé que es muy común que en los  consultorios de todo tipo de médicos, incluyendo muchos dentistas, haya algún tipo de pecera o de pintura de algún paisaje acuático, incluyendo el mismo mar.

Sin embargo, siempre había olvidado el hecho de las magnificas propiedades curativas que tiene el agua en todos los planos, aspectos curativos que muchas personas de alto entendimiento e incluso muchos científicos no pueden explicarse o tienen teorías propias muy difíciles de probar.

Si bien el agua en sí tiene muchas propiendas abstractas de carácter sanatorio, sus capacidades de esta naturaleza incrementan de manera importante o más bien radical cuando ésta es mezclada con sal, imitando así de modo minúsculo a la majestuosidad del mar.

Esto sí ha podido ser científicamente comprobado, tan es así que los doctores recomiendan ampliamente, si es que sufrimos una cortada en la playa, el rociar la zona afectada con agua salada, es decir, con agua de mar, ya que esto de sí o sí limpiará nuestra herida y matará a cualquier bacteria que pueda haber tomado refugio en nuestro interior.

En el plano energético, la combinación de agua, sal y vinagre blanco en un vaso puede verdaderamente hacer maravillas para hacer el aire más ligero y capturar lo indeseable.