El toque final para tu espacio soñado

Desde que somos niños y empezamos a imaginar la vida adulta, vamos forjando toda clase de sueños. Los más imaginativos y emprendedores tejen sueños de altos vuelos, como explorar el espacio exterior, vivir arriesgadas aventuras, ser los próximos campeones mundiales de su deporte favorito o diseñar un invento que acabe con un grave problema del mundo.

También están los que se inspiran el figuras más cercanas, como los padres o algún familiar, y se ven siguiendo los pasos de esas importantes personas. Entre los sueños de infancia y adolescencia tampoco faltan los que se refieren a la conquista de una determinada etapa de la vida, como la graduación universitaria, el primer trabajo, la formación de una familia o el primer hogar propio.

Yo, por ejemplo, empecé a visualizar el departamento que tendría cuando me independizara, desde muy temprana edad. Mi mamá trabajó como secretaria en un edifico de la Colonia del Valle y durante las vacaciones de la escuela iba con ella a la oficina de vez en cuando. El edificio, que entonces alojaba los despachos de varias compañías, había sido de departamentos y todavía se podía distinguir la separación de las habitaciones. Me gustaba imaginar que al crecer viviría en un lugar así, con amplias habitaciones, grandes ventanales y pisos de madera. Visualizaba la sala, la recámara, la cocina y un lugar especial, con todas las paredes cubiertas de repisas con libros y un cómodo sillón para sentarme a leerlos.

Mi primer departamento no fue exactamente así. En realidad era un “estudio de un solo ambiente” o “tipo loft”; lo que quiere decir que se trataba de una sola habitación, con un pequeño baño y una angosta cocina, en la que sólo podría caber una persona que cuidara mucho la línea. Tenía unos pisos laminados, que ciertamente daban una buena impresión y una sola ventana con balcón. Lo que no me faltó nunca, ni en ése ni en los varios departamentos en los que viví, fueron los libros, por lo que consideré cumplida la parte más importante de mi sueño.

Ahora que estoy a punto de comprar mi propio departamento, quiero acercarme lo más posible a ese lugar que imaginé de niño. Uno de los aspectos en los que más me he detenido al hacer la planeación es el de los pisos. Es un detalle que a veces se pasa por alto, pero que tiene gran importancia, pues por los gastos y el tiempo que implica su instalación, son algo que no vamos a querer cambiar después de un par de años. Por tanto, antes de tomar la decisión, hemos de pensarlo muy bien.

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Por ejemplo, los pisos de madera que tanto me agradan y que dan un toque de calidez y elegancia a cualquier lugar, tienen sus desventajas. La primera de ellas es el costo, pues si se trata de madera cien por ciento natural, los precios se van a las nubes. Otra desventaja de la madera es que requiere de cuidados especiales y constantes para mantener su apariencia. Se debe limpiar con productos especiales y casi en seco, pues absorbe la humedad. Además debe encerarse y pulirse con frecuencia, para protegerla contra rayones y suciedad.

Una cuestión más es que los ruidos repercuten más en un piso de madera, lo cual puede convertirse en una fuente de conflictos si se vive en un edificio de departamentos. No obstante, las soluciones son sencillas; se puede poner tapetes en las áreas más transitadas o bien usar cómodas zapatillas o pantuflas en casa (algo que además es muy relajante).

Los pisos laminados suelen verse como una alternativa económica a los pisos de madera, si es que no importa sacrificar un poco el buen gusto. Mas, como en todo, hay niveles de calidad y se pueden encontrar pisos laminados con un acabado tan fino que se aproxima mucho a la apariencia de los de auténtica madera. Los pisos laminados son más fáciles de limpiar y conservar. No son tan sensibles a la humedad ni se hinchan con el calor y si se tallan o se manchan, pueden limpiarse fácilmente.

Como verán, decidirse por un tipo piso es cosa seria, pero vale la pena investigar y comparar, para dar el toque final a tu espacio soñado.

Orígenes de una despedida

Este fin de semana fue un tanto fuera de lo común, pues en vez de quedarme en casa, poniéndome al corriente con los quehaceres, o de reunirme con algunos amigos, tuve que visitar algunas tiendas y negocios, a los que difícilmente habría ido alguna vez, de no ser por el compromiso en el que ahora me encuentro.

Primero, fui a un negocio que alquila sillas plegables para eventos; luego, a una tienda de artículos y accesorios para fiestas y por último, a una pastelería, especializada en repostería con diseños, digamos, pícaros. La razón de todo ello es que mi mejor amiga se casa en un par de semanas y me eligió como “dama de honor”.

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Aunque me siento, valga la redundancia, honrada por su decisión, debo confesar que mi primer sentir cuando recibí la noticia fue el de ser arrastrada por una ola de estrés. La verdad es que no soy nada entusiasta de las fiestas; no me encanta asistir a ellas y menos aún organizarlas. Y bien se sabe que entre las principales responsabilidades de una dama de honor está el organizar la despedida de soltera, una fiesta que muchos consideran la más importante en la vida de una mujer, superada únicamente por el día de la boda.

No obstante, por los verdaderos amigos se hace todo, incluso superar lo que a uno le desagrada en ciertas circunstancias. Y la verdad es que por esta amistad, que he cultivado desde la infancia, bien vale la pena luchar contra ciertas aversiones y contribuir a que pase una experiencia inolvidable.

De entre todas las tradiciones que rodean a una boda, la despedida de soltera es una de las que me parecían menos significativas. Sí, entiendo que algunas personas quieran festejar el gran paso que están a punto de dar, que necesiten una noche de diversión para relajarse de las tensiones causadas por los preparativos de la boda y que deseen compartir ese momento con las amistades más cercanas. Lo que me había parecido un poco absurdo es que esa fiesta se convirtiera en otro gran evento en sí mismo y que terminara por generar tanto estrés como la ceremonia y el banquete de bodas.

Tampoco le veía mucho sentido a la idea en la que parece basarse la despedida de soltera; a saber, que el matrimonio es el inicio de una vida de responsabilidades y el adiós a las diversiones juveniles; como si los solteros adultos no tuviésemos compromisos y los casados dejaran de disfrutar la vida (si es así, ¿para qué se casan?).

Como no quería que mi escepticismo ante las tradiciones echara a perder estos momentos tan importantes para mi amiga, me puse a investigar el origen de esta tradición, para ver si existían razones que le dieran un poco de coherencia, más allá del humano gusto por el relajo. La investigación también me sirvió para desconectarme un poco de tanto preparativo y poner en suspenso esta nueva forma de estrés, que se ha sumado al cotidiano, causado por la locura de la ciudad del trabajo.

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Encontré que, como sucede con la mayoría de las tradiciones, las despedidas de solteros tienen su origen en tiempos remotos y en situaciones de índole práctica. Una de las historias que explican la despedida de soltero, en este caso, la de los caballeros, se remonta a la Esparta medieval. Se cuenta que los hombres de aquella región acostumbraban organizar una gran noche de fiesta para el amigo que estaba a punto de casarse. El elemento principal de aquella fiesta eran las mujeres hermosas, que ofrecieran al novio toda clase de tentaciones, pues el objetivo de la costumbre era poner al hombre a prueba y asegurarse de que realmente estaba listo para ser fiel a una sola mujer.

La segunda historia también nos remonta al Medioevo y explica el origen de las despedidas femeninas. Se dice que una pareja de enamorados en una localidad alemana estaba decidida a casarse, pero el novio era un hombre pobre y el padre de la novia se opuso a la relación por tal motivo; incluso llegó al punto de amenazar a su hija, diciéndole que si se casaba contra su voluntad, la desconocería y no volvería a darle ningún tipo de apoyo. A la pareja no le importó este obstáculo y siguieron adelante con sus planes. Para ayudar a los enamorados, las amigas de la novia organizaron una fiesta, en la que entregaron obsequios que serían de utilidad al futuro matrimonio. Así les ayudaron a reunir lo necesario para empezar su nueva vida.

Hoy en día, las despedidas de soltero se han volcado por completo a la diversión, aunque conservan la idea de poner a prueba el temple de los novios y en muchos casos, la parte de los regalos. Lo que me quedó claro, y me animó a cumplir mis deberes de dama con una mejor actitud, es que detrás de la tradición están los fuertes lazos de la buena amistad.

Aquello que no debemos perder

El cocinar no es algo que sea para todos, aunque si lo debería de ser, ya que el hombre se ha tenido que alimentar por millones de años; sin embargo, muchos de nosotros nos hemos acostumbrado al confort que ofrece  el mundo moderno, donde solo hay que apretar un botón para que todo un plato esté listo para nuestro consumo, un negocio que se ha vuelto milmillonario, debido a su simpleza y su buen sabor aunque todos sepamos que no son más que un delicioso veneno, un veneno que debo aceptar adoro.

En este momento de mi vida estoy estudiando la maestría y trabajo en la ciudad de México, donde vivo con cuatro amigos míos quienes están en la misma situación, además de que estudiamos en la misma universidad.

Cuando uno tiene este estilo de vida es evidente que no pasamos ningún tiempo en un hogar donde alguien que nos estime pueda hacernos de comer o cenar, algo muy común en los hogares mexicanos, donde la hospitalidad y el cariño familiar se demuestran en gran medida a través de la cocina.

En México no existe un tipo de cocina en específico, sino que existen al menos 32, lo que significa que hay cuando menos un platillo por cada estado; esto es lo que conocemos como cocina mexicana, una de las mejores del mundo sino es que la mejor,  debido a su gran diversidad, sabor, originalidad  y su arte de utilizar elementos que nos rodean para crear platillos de primer grado y mundialmente venerados.

8267117_origEs por esta razón que como mexicanos tenemos el deber de mantener esta tradición presente en nuestras venas y transmitirla en la mesa de nuestros hogares permanentes o provisionales, para que de este modo no se pierdan nuestras tradiciones y se extiendan por un radio de 360 grados de donde podamos estar.

El fin de semana pasado, mis compañeros con los que vivo se fueron de viaje a San Luis Potosí, al que yo no pude ir debido a una entrega que tenía que hacer para una de las clases más difíciles de toda la maestría, por lo que solo los puede ir a dejar hasta los mostradores de vivaaerobus.

Generalmente, cuando todos estamos juntos en el departamento pedimos algo de comer, como pizza o algún tipo de hamburguesas que en verdad todos nosotros amamos y pedimos con mucha frecuencia.

Sin embargo, esta vez que estaría solo, decidí tratar de cocinar algo bueno para mí, sin pedir nada a ninguno de los restaurantes, muchos de los cuales se encuentran debajo de nuestro edificio.

No soy ningún maestro de la cocina, sin embargo aprendí una que otra cosa del oficio del chef cuando viví en París, donde muchas veces me encontré en la misma situación en la que ahora me encuentro.

Decidí hacerme una buena sopa de cebolla y un pollo a la mostaza, acompañado con un arroz salvaje y rajas de chile con queso filadelfia y una pizca de guacamole con sal limón y un poco de algas.

Debo decir que el platillo salió bastante bien y creo que debo hacer esto más seguido.

Date el gusto de decorar tu espacio personal tal y como lo imaginas

Cuando pensamos en tener nuestro propio hogar llegamos a tener dos grandes retos: uno, el hacer realidad nuestros sueños al crear nuestro hogar como lo habíamos soñado o estar ante la disyuntiva de qué hacer y cómo hacerlo.

Generalmente tenemos una idea de lo que deseamos, sólo habrá que conjuntar las ideas con la pareja, si es que hubiera.

Una de las primeras cosas a tener en cuenta es darle prioridad a los lugares en donde pasaremos el mayor de los tiempos, así como el del espacio que mayor interés represente para cada uno.

Por ejemplo, en mi caso, junto con mi pareja, decidimos que el espacio en conjunto más importante para ambos sería nuestra recámara, por lo que su estilo, comodidad y funcionalidad debería adaptarse a ambos gustos.

Para mi esposo, el segundo lugar más importante es su estudio, para él este espacio es vital, ya que es en este lugar donde desempeña no solo su trabajo, sino su vida misma, ya que es amante de los libros, la música y el estar constantemente estudiando.

En mi caso, es la cocina ya que amo cocinar. En este espacio doy rienda suelta a mi creatividad y me gusta, no solo seguir una buena receta, sino experimentar, por lo que es importante que cuente con los elementos y la distribución necesaria para trabajar en “mi espacio”.

El resto de la casa solo deberá estar acorde a estos principales lugares.

Ante el reto de hacer nuestro primer hogar un lugar especial para iniciar nuestro matrimonio, nos dimos a la tarea de asesorarnos un poco sobre los estilos ajustándonos a nuestros gustos, necesidades y presupuesto.

Optamos por un estilo minimalista ya que ambos trabajamos y no deseamos llegar a una casa que esté atiborrada de muchos objetos que requieran de nuestra atención. Ya con nuestros lugares especiales tendremos para entretenernos.

los-costos-para-remodelacionEntre las cosas que sí o sí buscamos es que la recámara tuviese un piso de madera, ya que ambos compartimos el mismo gusto por este material.

En cuanto al estudio, se creó todo un concepto personalizado como si de una biblioteca alejandrina se tratara. Aquí la madera fue la protagonista al igual que los muebles ergonómicos y mucha luz natural con ventanales que dan al jardín.

En cuanto a mi espacio especial, cumplí mi segundo deseo, contar con varias cubiertas de mármol para cocina. De esta forma, tanto la escuadra de la cocina integral como una mesa de trabajo tienen este material.

Me extiendo un poco más este tema, ya que una de mis preocupaciones era su durabilidad y el mantenimiento de este material.

En la cocina hay que determinar muy bien la superficie útil del mobiliario que define el espacio y así  enmarcar las zonas de cocción y de limpieza. Además de que este lugar se encuentra expuesto a impactos, cortes, cambios bruscos de temperatura y manchas de grasa, aceite, ácidos, etcétera.

Por lo que mi preocupación era genuina. Además de que en mi caso esta superficie debería reunir requisitos como facilidad de limpieza y por supuesto que luciera genial.

Afortunadamente ha avanzado mucho el trabajo sobre este material y sobre sus recubrimientos que ayudan a que este tipo de superficies a mantenerse lo mejor posible ante tanto traqueteo diario. Sin embargo, no dejan de requerir un especial cuidado.

En fin, tanto mi esposo como yo nos dimos gusto y creamos nuestros espacios “ideales”. Ahora podemos perfectamente decir cada vez que llegamos a nuestra casa: “Hogar, dulce hogar”.

Moda que te mantendrá todo el día activa

Todos pensamos que la moda es para cierto tipo de personas o para sectores en especifico, pero en realidad no, es para cualquier target y esta al alcance de cualquier persona, nosotros te invitamos a que sigas a este blog, donde te informaremos de cualquier tipo de moda de una forma entretenida al igual de compartirte todas nuestras experiencias que hemos tenido en el mundo de la moda, veras relatos que te dejaran con la boca abierta, también te daremos tips que te ayudaran a estar a la moda.

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